Esta frase legendaria forma parte de la tradición popular tras haber sido recitada de memoria millones de veces durante siglos. Desde niños nuestros mayores nos contaron maravillosos cuentos de hadas, otras veces bien es cierto que veíamos las versiones de Disney, cuentos que nos hacían soñar con otros mundos y aventuras, con princesas, brujas malvadas, bailes y sobre todo príncipes azules..... ¡vale! ya se que me estoy perdiendo y que nada de eso sucede en la realidad, pero aún así me siguen haciendo soñar igualmente. Para mi no hay nada mejor que los cuentos de hadas.
Como a mi, muchas personas consiguen evadirse con los cuentos de hadas, por ello se han convertido en la última moda tras pasar por la fase vampírica (Gracias al cielo) en estos tiempos tan complicados que vivimos.
La serie Once upon a time o Érase una vez de la cadena ABC a arrasado en EEUU con 13 millones de espectadores y ahora se estrena en España en el canal Antena 3 con gran espectación. Esta serie es sin duda de una calidad y una intriga insuperables, yo ya la he visto y estoy deseando que se estrene la segunda temporada.

Esta es la idea esencial de Once upon a time, aderezada cuando a la Reina Malvada se le ocurre la malévola idea de llevarse mediante un gigantesco hechizo a todos los personajes a un mundo en el que la magia no existe, el nuestro. Todos viven felices en un pequeño pueblo llamado Storybrooke donde no pasa el tiempo, sin recordar quienes eran en su otra vida. Nadie puede dejar el pueblo y tampoco entrar desde afuera, hasta que un día Emma Swan rompe el hechizo de la reina, ahora alcaldesa, al llegar al pueblo y poner en marcha el reloj que había permanecido parado durante años.
Sin duda uno de los puntos fuertes y que a mi me gusta más es el hecho de que cada personaje tenga un papel diferente en cada mundo. Es gracioso pensar a que se podría dedicar la sirenita si estuviera en el mundo real, o que aspecto tendría.
Ya os he mencionado que la rencorosa reina es la honorable alcaldesa Regina, pero otros personajes son más sorprendentes, como Blancanieves, profesora de colegio Mary Margaret, o el Príncipe Encantador que se encuentra en estado de coma sabe dios desde hace cuantos años, o sea que muy listo para la acción no está el pobre. No os digo más para no destripar demasiado.

Hay muchos guiños a las películas clásicas de Disney a través de los gestos, vestidos y peinados de los personajes, muy similares a los de las películas de dibujos animados. Hay que decir que no son exactamente iguales, pero te ayudan a la hora de clasificarlos y te los hacen más familiares. Pequeños detalles que todos tenemos en la mente y que sería raro cambiar, como que Cenicienta lleve un vestido azul al baile.
Pero no esperéis los cuentos edulcorados de siempre, porque si en algo que caracteriza esta serie es en lo rompedor de sus versiones de los cuentos de hadas. Aquí Blancanieves no es una dama en apuros precisamente, ni Gaston es tan malo como parece, puede que la reina malvada tenga un buen motivo para odiar tanto como lo hace a Blancanieves, y que no tiene en absoluto que ver con la belleza, ¡hasta el príncipe puede darnos un sorpresa!
Si tengo que escoger una historia en concreto, escogería sin duda la de Blancanieves y el Príncipe Encantador ( James), que sigue la línea trazada por el cuento que todos conocemos pero tomándose mucha libertad y volviéndolo más interesante que el de Disney (en el cual el mayor ejercicio físico que el príncipe realiza es subirse a una tapia al comienzo de la película)
Su historia es igualmente bonita en el mundo real, donde ella, voluntaria en el hospital le lee mientras está en coma...... más romántico no puede ser, donde tendrán que vencer también los obstáculos para estar juntos.

Aunque mi favorito es El príncipe Encantador, y aunque suene muy cursi o trillado, desde pequeña siento favoritismo por los príncipes azules, así que adoro a este que encima tiene personalidad (cosa que ya quisiera el de la Cenicienta) además de valentía y un gran corazón. ¡Es como el hombre perfecto!
Aventuras, magia, brujas malvadas, preciosos vestidos, príncipes valientes y mil giros de tuercas a los cuentos clásicos que te enganchan completamente. Sin duda os recomiendo a todos que veáis la serie revelación del año, sobre todo a los enamorados de la fantasía y los cuentos de hadas, porque vamos a tener príncipes azules para rato.
Y vivieron felices y comieron perdices... o no.